Discurso de Antonio Abril Abadín Cámara de Comercio de España

Discurso de Antonio Abril Abadín Cámara de Comercio de España

  • Mar, 05/11/2019 - 07:31

Secretaria de Estado, Presidente de la Cámara de Comercio de España, rectores, autoridades, amigas y amigos,

Lo primero que quiero hacer es agradecer y poner en valor que este acto demuestra que la empresa (porque la Cámara de Comercio de España somos todas las empresas españolas) se preocupa y se ocupa de su universidad.

Ello es posible gracias a la iniciativa y al compromiso de una persona, Jose Luis Bonet, que se caracteriza por su doble trayectoria empresarial y universitaria, durante nada menos que medio siglo. Y no solo eso, yo llevo más de 20 años a su lado, aprendiendo de él a unir fuerzas y esfuerzos, crear sinergias, poner en común lo que nos une, siempre mucho más que lo que nos separa y, en definitiva, a generar bienestar social construyendo, de manera generosa, la cooperación público-privada.  En un mundo global donde cada día desaparecen más las fronteras, tanto las físicas como las virtuales, España es inevitablemente pequeña y necesitamos sacar el máximo partido de nuestros recursos, sobre todo de nuestro talento, si queremos competir internacionalmente.

Y en este ámbito de la colaboración público-privada, seguimos teniendo una asignatura pendiente que es mejorar la tercera misión universitaria, es decir aprovechar la mucha y buena investigación que hacen nuestras universidades transfiriendo sus resultados al sector productivo, creando empresas y en definitiva generando desarrollo económico, puestos de trabajo y riqueza global.

Los datos demuestran que tenemos que mejorar, y mucho, la productividad de nuestro esfuerzo investigador en el sector público en general y en nuestras universidades públicas en particular. España es:

  • 11ª potencia del mundo en producción científica
  • 26ª en el índice de Competitividad Global del World Economic Forum (cuando por PIB nos correspondería ser la 16ª)
  • 83 patentes por millón de habitantes frente a 887 de Alemania y una media europea de 305.
  • Y en el citado índice, posiciones muy mejorables en algunos ámbitos decisivos en el mundo global y tecnológico que nos ha tocado vivir: 
  • Posición 81 de 140 en dificultades para crear una empresa,
  • 71 de 140 en calidad de la educación y conocimientos tecnológicos de la población,
  • 96 de 140 en cultura emprendedora de empresas y ciudadanos,

      Mejorar la tercera misión universitaria es una necesidad nacional de primer orden, porque tenemos un grave problema de empleabilidad de nuestros egresados universitarios:

  • Un paro cercano al 9% que más que duplica la media europea que está en el 4,2%
  • Una sobrecualificación o infraempleo del 37% frente a una media europea del 23%.

Es decir, casi la mitad de nuestros egresados universitarios no tienen un empleo adecuado o correspondiente a su titulación universitaria.

  • Y además esta situación convive con un desajuste considerable entre oferta y demanda. Las empresas se quejan de que no encuentran entre nuestros egresados los perfiles STEM que necesitan para hacer frente al reto de la necesaria transformación digital.

Las estadísticas nos dicen que no tenemos demasiados universitarios, aunque sí podemos decir que somos un país generoso en la producción de egresados universitarios (el 12º de la EU-28) y en cambio muy limitado en la capacidad de generar empleos de alta cualificación (entre los 5 europeos con menor capacidad).

La conclusión parece clara: el tejido productivo, mayoritariamente constituido por microempresas y pymes y con escasa vocación innovadora y tecnológica, no es capaz de absorber la oferta de talento universitario. Luego la clave está en crear más empresas que generen puestos de trabajo de alto nivel y para eso hay que mejorar, entre otros, el tema que hoy nos ocupa, la transferencia de tecnología y la creación de empresas de base tecnológica.

En la Comisión Universidad-Empresa de la Cámara de Comercio de España están representadas 30 instituciones entre empresas, universidades, asociaciones y administraciones públicas.

Decidimos focalizamos, previa consulta a las propias universidades, en dos objetivos: mejorar la transferencia de resultados y la internacionalización.

Detectamos que había campos de mejora importantes en el régimen jurídico de la transferencia de resultados de la investigación y en la normativa aplicable a las empresas de base tecnológica.

Le pedimos apoyo técnico al despacho de abogados Rousaud Costas Durán y hoy proponemos públicamente cambios coherentes en toda la normativa aplicable, desde la específica reguladora de las universidades hasta la general sobre ciencia, tecnología e innovación, pasando por la regulación de las incompatibilidades e incluyendo las leyes sobre patentes y propiedad intelectual.

Pero para mejorar la 3ª misión universitaria no van a bastar cambios normativos:

Hay que cambiar el sistema educativo para fomentar el deseo de innovar y emprender (en el Global Entrepreneurship Index ocupamos la trigésimo cuarta posición mundial)

Hay que fomentar el aumento de tamaño del tejido empresarial español. Las grandes empresas invierten más en innovación que las pequeñas y como ha demostrado la Fundación de Estudios Financieros, a nivel mundial las grandes empresas españolas son más competitivas que sus comparables y las pequeñas y medianas menos.

Hay que eliminar trabas de mercado y mejorar la capacidad de las start up para competir.Hay que mejorar el sistema de incentivos universitarios a la transferencia y en el buen camino va la Resolución de 14 de noviembre de 2018 de la Comisión Nacional Evaluadora de la actividad investigadora (BOE de 26 de noviembre) reformulando el marco de evaluación de las actividades de transferencia del conocimiento e innovación con el objetivo de que la investigación realizada en universidades y OPIS llegue a la sociedad y a la empresa.

Hay que potenciar las oficinas universitarias de transferencia de tecnología y, en este sentido, a nuestra Comisión le ha gustado mucho el proyecto de reforma de las OTRIs que presentó en su día la Directora General de Investigación, Desarrollo e Innovación, Teresa Riesgo. Tienen que ser capaces de entender la innovación de sus universidades, generar patentes, recorrer el mundo con espíritu comercial para casar oferta y demanda, y lograr royalties que retribuyan al investigador y financien la universidad. Y hay que reformar profundamente la universidad española y en especial su modelo de gobernanza, para que pueda ser el motor del desarrollo económico y del bienestar social que se espera de una universidad del siglo XXI.

 

Muchas gracias.