"La Educación determina el futuro de un país"

  • Vie, 13/11/2015 - 19:01

 

 

El presidente de la Asociación Europea de Universidades, Rolf Tarrach, ha protagonizado la sesión previa a la Asamblea General de la Conferencia de Consejos Sociales de las Universidades Españolas (CCS) celebrada  en Madrid. Tarrach, que ha sido presidente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y rector de la Universidad de Luxemburgo, ha repasado el estado de los principales sistemas universitarios a nivel mundial y ha destacado que, en todos los que mejor funcionan, “resulta fundamental” la existencia de una relación fuerte entre la Universidad y la Sociedad.

Tarrach ha insistido en que la Educación “determina el futuro de un país” y ha puesto a Singapur como ejemplo de “gobiernos que creen que esta sociedad del conocimiento no es posible sin un sistema universitario de muy alta calidad”.Frente a ello ha contrapuesto la diversidad europea, plasmada en distintos modelos como consecuencia de que no se trata de una competencia comunitaria. Eso lleva, ha dicho, “a que, por ejemplo, la investigación de alto nivel en forma de doctorado se realice en 1.500 universidades frente a las 150 de Estados Unidos”.

Respecto a Europa también ha llamado la atención sobre el hecho de que “las diferencias entre los sistemas universitarios de los países del norte y los del sur están aumentando porque los primeros, salvo alguna excepción, están avanzando a un ritmo mayor”. Ha asegurado que España, “aunque ha aguantado bastante bien, lo va a notar”. Invertir esa tendencia sólo se conseguirá “si la Sociedad, y en especial las empresas, exigen un buen sistema universitario a los futuros gobiernos. Para ello”, ha continuado, “los empresarios tienen que creer que contar con la Universidad resulta esencial para el futuro económico del país. Se trata de un problema de mentalidad y cambiar las mentalidades es complicado. Todo ello está muy relacionado con el gobierno de la propia Universidad”.

Ha recordado, en esa línea, recomendaciones como la de pasar de un sistema de funcionarios a uno de empleados, la necesidad de agilizar la toma de decisiones o la presencia de la Sociedad en la gestión universitaria. Ha puesto como ejemplo extremo de esto último la Universidad de Luxemburgo, de la que ha sido rector, y que cuenta con un consejo de gobierno en el que ninguno de sus siete miembros pertenecen a ese centro. Ha repetido que, en el caso español, “tener un consejo social y un consejo de gobierno por separado, no es una buena idea. Debieran estar juntos”.

Entre los modelos continentales ha destacado las reformas que han acometido Portugal o Alemania para dejar libertad a los centros sobre su marco regulatorio, de manera que puedan tomar decisiones de manera autónoma pero, también, asumir sus  responsabilidades de gestión.

Tarrach, finalmente, ha defendido la necesidad de buscar fórmulas de financiación que permitan que “los muy buenos investigadores que tenemos no se vayan, porque esa es una pérdida muy importante para el país. Las universidades españolas han mejorado. El problema es que otras han mejorado mucho más. Para corregir eso necesitamos un presidente de Gobierno que crea en la Educación pero también empresarios que lo hagan”.

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