Perfiles universitarios innovadores para nuevos empleos

  • Lun, 16/07/2018 - 10:30

El diario Expansión ha publicado este fin de semana un suplemento especial sobre nuevos perfiles profesionales que incluye una tribuna del presidente de la Conferencia de Consejos Sociales, Antonio Abril Abadín. En ella analiza el reto de conciliar la formación universitaria con la realidad del mercado laboral.

A continuación reproducimos el texto íntegro de la misma:

Perfiles universitarios innovadores para nuevos empleos

La universidad se enfrenta al reto permanente de formar personas de manera integral y, a la vez, dotarlas de los conocimientos y de las habilidades y competencias profesionales específicos que demandan las empresas en las que la mayoría de nuestros egresados se van a emplear.

No podemos caer en planteamientos utilitaristas que pretenden hacer de nuestras universidades meras ‘fábricas’ de técnicos adaptados a las necesidades empresariales de una época concreta. Tampoco podemos ignorar que les debemos a nuestros estudiantes una formación que facilite su empleabilidad y eso requiere sin duda que su formación académica se adapte a las necesidades de las empresas y, que incluso, se pueda adelantar a ellas, siendo promotores de futuros cambios y ciclos tecnológicos.

¿Cómo encontrar el equilibrio adecuado? Lo primero que hay que reafirmar es la importancia del tema porque el talento formado de las personas, adecuado a las necesidades del mundo actual, es el verdadero motor del desarrollo económico y social y por lo tanto, la clave del empleo y del bienestar social. Consiguientemente, es crucial que nuestras universidades sean capaces de transmitir los conocimientos adecuados, pero sobre todo las capacidades y competencias profesionales –tanto las generales o transversales como las especificas de cada titulación- que hoy demanda la sociedad dentro y fuera de la empresa. El afán de innovación, el emprendimiento, las empresas quieren trabajadores, que sabiendo integrarse en una organización, promuevan continuamente la mejora interna. La capacidad de liderazgo, la mentalidad global, las habilidades interrelacionales, el uso de idiomas, el compromiso ético son competencias transversales necesarias para la mejor empleabilidad en cualquier rama del saber.

¿Es capaz de proporcionarlas la universidad actual? Nos enfrentamos a un problema: las universidades no ejercen en su día a día esas competencias por lo que es necesaria la cooperación universidad-empresa en el sistema educativo superior (tanto en el universitario como en la formación profesional). Mecanismos de colaboración como la formación dual y un adecuado sistema de prácticas en empresas, entre otros posibles, se convierten así en instrumentos valiosos para una adecuada empleabilidad.

Todos somos conscientes, estudiantes y empresas de manera reiterada reflejan su descontento por el desajuste entre formación y necesidades del mercado laboral: la velocidad de cambio del mundo digital actual, que necesariamente han de seguir las empresas como condición de supervivencia, supera con creces la capacidad de adaptación de las universidades para crear las titulaciones que la era tecnológica necesita. La consecuencia es que las universidades no generan los suficientes egresados para cubrir la demanda de perfiles tecnológicos -las llamadas titulaciones STEM: ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas- frente al dato de que casi uno de cada dos estudiantes universitarios en España lo sean de la rama de ciencias sociales y jurídicas plantea serios temores sobre su empleabilidad futura.

¿Cómo hacemos frente a este reto social? Una es fomentar la colaboración universidad-empresa para formar en las competencias profesionales que las empresas demandan es una vía necesaria. Otra es la mejora de la autonomía operativa de las propias universidades, entendida como flexibilidad para adaptarse de manera rápida y eficaz al mundo cambiante que nos ha tocado vivir, y para eso hay que superar las rigidices estructurales que actualmente limitan su funcionamiento interno. Llegamos, una vez más, al tema en el que viene insistiendo reiteradamente la Conferencia de Consejos Sociales de la universidades españolas: hay que dar mas autonomía real a las universidades, acompañada de la debida rendición de cuentas, modernizando su actual sistema de gestión y gobierno, excesivamente endogámico, funcionarial, rígido y burocrático.