Solo un 16% de los doctores trabajan en el sector privado: la mitad que la media de la OCDE

  • Jue, 19/06/2014 - 10:46

Madrid, 11 de junio 2014. “España produce doctores en niveles equiparables a los países de nuestro entorno. Sin embargo, la tasa de doctores empleados en el sector privado es aproximadamente la mitad de la del promedio de los países de la OCDE, lo que supone una notable brecha para el impulso a la innovación. Además, se muestran satisfechos en línea con sus colegas del resto de países desarrollados en reconocimiento social y condiciones laborales, pero no del salario percibido”.

Son algunas de las principales conclusiones del estudio El empleo de los doctores en España y su relación con la I+D+i y los estudios de doctorado, impulsado por la Conferencia de Consejos Sociales y que se ha presentado esta tarde en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). En el mismo se analiza la situación de los doctores en España, que representa el 3% de la OCDE, enmarcándola en el contexto de los países de nuestro entorno.

El estudio ha sido coordinado por el Consejo Social de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) y realizado por Mónica Benito, Pilar Gil y Rosario Romera. Constata que el empleo de doctores en el sector productivo se revela como el principal impulsor de la innovación de un país o región. La tasa de paro de los doctores en España está por debajo del 5% (EPA 2013), frente al cerca de 26% de media nacional.

A partir del análisis de los diez indicadores considerados en cuanto a gasto en I+D, recursos humanos para I+D, innovación en empresa y outputs de investigación y transferencia, se afirma que “Navarra, País Vasco, Cataluña y Madrid son las comunidades autónomas mejor posicionadas”. En el extremo opuesto se encuentran Canarias, Baleares y Extremadura.

Los doctores que trabajan como investigadores representan, de media en la OCDE, el 68,6% de los que están empleados. Por sectores institucionales, el 45,4% de los que lo hacen en el sector privado trabajan como investigadores, en el sector gubernamental asciende al 70,8% y al 75,9% para los doctores que trabajan en la educación superior. En España, el 86% de los doctores empleados en la educación superior son investigadores, mientras que en el sector privado tan solo el 26,5% lo hacen como investigadores.

Según datos de la OCDE, países líderes en innovación como Estados Unidos, Corea o Japón, tienen una proporción de investigadores empleados en el sector privado superior al 75%. Uno de los principales obstáculos para la inversión en I+D y, por lo tanto, para impulsar la absorción de un mayor número de doctores en el sector privado se debe a los modelos de financiación de la I+D. Además, en la mayoría de los países que tienen una gran intensidad investigadora, el sector empresarial es la principal fuente de fondos de I+D (alrededor del 75%).

En España, en 2009, únicamente el 43,4% del gasto total en I+D fue financiado por el sector privado.

Conclusiones: vías para avanzar.

Para impulsar el empleo de los doctores, las Universidades públicas españolas a través de sus Consejos de Gobierno, y en última instancia de sus Consejos Sociales, deberán velar por asegurar en las reformas previstas de los estudios doctorales, la presencia de dos elementos fundamentales en cuanto al diseño de sus Escuelas y programas Doctorales. En primer lugar, una activa presencia y cooperación del sector privado en tareas de dirección, planificación y organización en materia de doctorados; y en segundo lugar, una fuerte cooperación entre instituciones privadas y públicas en el diseño y realización de los estudios doctorales que faciliten la optimización del talento y de los recursos disponibles. El estudio destaca la figura del Doctorado Industrial, que permite desarrollar tesis doctorales en la empresa, y resalta las experiencias en este campo que se han puesto en marcha en Cataluña.

En el marco internacional, se identifica un grupo de países muy bien posicionados en cuanto al empleo de doctores en el sector privado, y en cuanto al gasto privado en I+D+i, que a su vez han realizado cambios estructurales en sus sistemas de doctorado apuntando a esta dirección. Países como Alemania, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Estados Unidos son buenos ejemplos de países con una fuerte inversión en I+D del sector privado, con un alto porcentaje de doctores empleados en el sector privado.